Hoy culminan los 365 días más intensos de mi vida. Pensé que no recorrería el camino esta vez, por ser de riesgo para el Covid-19.
La disciplina, a veces rígida, me obligó a hacerlo todo en casa y eso me ha salvado.
Mi familia, el trabajo, la solidaridad de otros, ha sido un gran sostén para lograrlo.
En este periodo he descubierto que tengo muchas cosas por hacer, que he ido postergando y que pienso emprender en el 2021.
Es una decisión mía no guardar el amor que siento por la familia, expresarlo, entregarlo cada día, y expandirlo a mis amigos y la sociedad en que vivo.
Redoblar mi laboriosidad, creatividad y guardar algo en el granero, que conforte salud, hambre o enfermedad futura.
Me he propuesto crecer en mi interior todo lo que Dios me ha reservado para este otoño de la vida.
Olvidaré ofensas, cerraré heridas, para disfrutar del canto de las aves, la buena música, el buen cine y los triunfos de mis Águilas Cibaeñas.
Pongo aquí una oración a Dios, para que derrame sobre todos nosotros su bendición y bienestar el próximo año y siempre.
Y en especial que nos dote de respeto, solidaridad y vida social coherente con las circunstancias que vivimos
¡Feliz 2021!
Pappy Pérez