Por Domingo Hernández 

 Ayer se cumplieron 47 años de la tragedia aérea en donde perdieron la vida más de 100 personas. Se trata del accidente ocurrido el 15 de febrero de 1970, en un jet que viajaba desde República Dominicana hacia Puerto Rico, en el cual, entre las muchas víctimas, estaba el equipo boricua de voleibol femenino y el dominicano Carlos –Teo-Cruz.

La fecha prácticamente pasó desapercibida en el país –como casi siempre ocurre-. Y aunque no debería ser, tampoco debe extrañar, si se toma en cuenta que, con el paso del tiempo, muchas cosas, aún de gran trascendencia, van quedando en el olvido. La figura de Carlos –Teo-Cruz, sin embargo, no debería olvidarse tan fácilmente. Esto, en razón de lo que significó para el deporte dominicano, muy en especial para el boxeo. “Teo” Cruz, quien nació en San Cristóbal el 24 de noviembre de 1937, pero se crió en Santiago –decía que se sentía santiaguense y que estaba orgulloso de ello-, fue pionero en dos acontecimientos que marcaron la historia de este deporte en el país. En efecto, fue el primer boxeador dominicano en disputar una corona mundial y el primero en ganarla. El hecho ocurrió el 29 de junio de 1968, en el Estadio Quisqueya, de Santo Domingo.Esa noche, Cruz enfrentó a uno de los más grandes boxeadores puertorriqueños y latinoamericanos de todos los tiempos:El gran “Gato” Carlos Ortiz, a la sazón campeón mundial de los ligeros y de enorme prestigio como monarca. Como era de esperarse, Ortiz surgió favorito amplio para vencer al criollo. No obstante, Cruz dio la gran sorpresa, no sólo al vencer por puntos en 15 fragorosos rounds y destronar a Ortiz, sino también enviándolo a la lona en uno de los primeros asaltos ante el asombro del mundo pugilístico de la época. Cruz, que hizo una defensa exitosa de la diadema – ante el californiano Armando –Mando-Ramos-, al momento de su inesperada muerte se preparaba para recuperar la faja ante el propio Ramos, en lo que hubiera sido un tercer duelo entre sí. Ramos, precisamente, fue quien destronó al criollo al vencerlo por nocaut técnico –una herida- en el asalto número 11, el 18 de febrero de 1969, en revancha celebrada en Los Angeles. Meses antes, en septiembre del 68, Cruz había derrotado a Ramos, quien era el gran ídolo de la afición californiana. Cruz, tras su revés ante Ramos y ser destronado, emprendió una exitosa campaña que lo llevó a ganar cuatro peleas en forma consecutiva. La última de ellas ante el mexicano Benito Juárez –homónimo del líder revolucionario azteca-, celebrada el 17 de enero de 1970. Lamentablemente, a menos de un mes de haber transcurrido ese encuentro, la parca lo sorprendió y con tan doloroso acontecimiento se llevó su sueño de volver a ser campeón y darle a la República Dominicana de nuevo un campeonato mundial. Y ciertamente, podía lograrlo porque ya había vencido a Ramos y frente a quien, no obstante a que la contienda tendría posibilidad de celebrarse en la casa de su rival, Los Angeles, saldría favorito de los expertos porque era un boxeador de mayor experiencia y más probado –se había enfrentado a mejores boxeadores-. Carlos –Teo-Cruz, quien debutó como profesional el 23 de octubre de 1959, en una trayectoria que se extendió por 11 años, compiló récord de 42-13-2, con 14 nocauts. Su fallecimiento se produjo cuando contaba apenas con 32 años de edad y aún le quedaba mucho por delante dentro del pugilismo, en razón de sus condiciones como boxeador, disciplina y consagración, cualidades estas últimas que lo caracterizaron durante toda su carrera. En su honor, por lo mucho que vivió en esta ciudad, lo que amó e identificó con ella,así como el prestigio que le dio, Santiago debería nombrar cuanto menos una calle con su nombre –es tarea de la actual Sala Capitular-. Bien se lo merece. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: A propósito, cuando ganó el campeonato mundial de los ligeros, Carlos –Teo-Cruz fue escogido -Atleta del Año- por la Asociación de Cronistas Deportivos de Santiago –ACDS-. ¡Suena la campana! ¡Climmp! Pie: El dominicano Carlos –Teo-Cruz, derecha, golpea al californiano Armando –Mando-Ramos, en la primera pelea entre ambos. Fotos fuente externa.