BOSTON - Al menos por ahora, tomemos como ciertas las palabras de Pablo Sandoval en su entrevista con ESPN la semana pasada cuando dijo que estaba decidido a "trabajar duro para lograr más y para mantenerme en el nivel del jugador que soy y que puedo ser".

 

Excelente. Ya es hora que Sandoval le dé a los Medias Rojas de Boston algo que mostrar por sus $95 millones.

Pero no pretendamos que el regreso del antesalista caido en desgracia, incluso en su mejor forma, pueda reemplazar adecuadamente al retirado bateador designado David Ortiz.

Sandoval solo no va a poder compensar por los 48 dobles, los 38 jonrones, el slugging de .620 y el OPS de 1.021 con los que Ortiz lideró las Grandes Ligas en su temporada de despedida. Sin embargo, el personal del equipo están fijando las posibilidades de los Medias Rojas de seguir siendo el equipo con mayor cantidad de carreras anotadas en el béisbol en la combinación de un renacer de Sandoval y una temporada completa del cotizado jardinero izquierdo Andrew Benintendi.

Sin embargo, con lo que están realmente contando es con su mejorada rotación de abridores para volver a la postemporada.

"A la luz del retiro de David, ¿cómo íbamos a mejorar nuestro equipo?", dijo el manager John Farrell. "Sentíamos que el pitcheo tenía que ser la prioridad".

Especialmente con los Medias Blancas de Chicago dejando en claro que ellos planificaban cambiar a su as zurdo Chris Sale antes del final de las reuniones invernales la semana pasada. No solo que Sale es mucho más barato ($38 millones en los siguientes tres años) que los mejores bateadores disponibles - un detalle que no pasa desapercibido a los ojos de la gerencia de los Medias Rojas que buscan evitar irse por encima del límite del impuesto de lujo por tercer año consecutivo - pero además es alguien que realmente puede hacer la diferencia. Desde 2013, ha tenido un valor de 21.5 victorias sobre reemplazo, de acuerdo a FanGraphs, la tercera mejor cantidad entre los lanzadores detrás de Clayton Kershaw (29.8) y Max Scherzer (23.3).

Así que, luego de ganar 93 partidos y la División Este de la LA la pasada temporada al someter a la obediencia a los contrarios, los Medias Rojas se metieron de cabeza a la batalla por Sale y añadirlo a sus ases David Price y Rick Porcello.

Mientras el presdente de operaciones deportivas Dave Dombrowski se abraza a la vida luego de Ortiz, claramente su plan es ganar con pitcheo. Como apunta Farrell, solo 15 lanzadores tiraron al menos 200 entradas la pasada temporada, y los Medias Rojas ahora tienen tres de ellos en una superrotación que rivaliza con la que tuvieron los Filis de Filadelfia de 2011 (Roy Halladay, Cliff Lee, Cole Hamels) y los Nacionales de Washington de 2015 (Scherzer, Stephen Strasburg, Jordan Zimmermann).

Los Medias Rojas sí hicieron una movida la semana pasada para ayudar a su ofensiva. Pero la firma del primera base zurdo y ganador del Guante de Oro Mitch Moreland con un contrato de un año por $5.5 millones logró poco más que liberar a Hanley Ramírez para ser el principal bateador designado, reemplazar a Travis Shaw (quien fue cambiado a los Cerveceros de Milwaukee por el relevista de la octava entrada Tyler Thornburg), y servir de puente para el prospecto inicialista Sam Travis. Añadir a Moreland, que batea de por vida .254 con OPS de .720, no cambia el hecho que los números de Ortiz todavía no se cubren del todo.

"Seguimos teniendo un muy buen equipo ofensivo", dijo Dombrowski. "Lideramos el renglón de carreras anotadas por 100 el año pasado. No puedo predecir que todo el mundo va a volver el mismo tipo de temporada. [Ortiz] es una buena razón para eso. Pero pienso que seguimos siendo un buen equipo ofensivo".

Solo que no t bueno como la temporada pasada.

Los Medias Rojas anotaron 878 carreras en 2016, 101 más que cualquier otro equipo en la Liga Americana, pero recibieron las mejores temporadas de sus carreras de varios de sus jugadores, incluyendo los jóvenes jardineros Mookie Betts y Jackie Bradley Jr. Ortiz impulsó 127 carreras y anotó 79, haciéndolo responsable del 23,46 por ciento de la ofensiva.

Sandoval no contribuyó en nada. Luego de perder el trabajo en la antesala con Shaw en los entrenamientos primaverales, Sandoval se fue de 6-0 con cuatro ponches en solo dos partidos, y luego fue sometido a una cirugía en su hombro izquierdo en mayo que finalizó con su temporada.

La semana pasada, Sandoval le admitió a ESPN que se sentía "conforme" luego de haber firmado un contrato de cinco años y $95 millones con los Medias Rojas como agente libre en noviembre de 2014. Perdió su forma física más de lo usual, y en los últimos dos años, perdió movilidad y alcance en la tercera base, conectó solo 10 jonrones, tuvo OPS de .651, y en el punto más bajo de su carrera, se le soltó el cinturón de su uniforme en un swing en un partido en abril en Toronto.

Sandoval, con apenas de 30 años, se sintió avergonzado por ello, y prometió perder peso en un esfuerzo por resucitar su carrera. Pero en las tres temporadas que disputó antes de llegar a los Medias Rojas (2012-14), había promediado apenas 14 jonrones, 72 remolcadas y OPS de .759 por año para los Gigantes de San Francisco y nunca tuvo un WAR de más de 2.9 por temporada según FanGraphs.

En otras palabras, una temporada normal para Sandoval representa ligeramente más de la mitad de la que tuvo Ortiz en 2016.

"No es para ponerlo todo sobre él", dijo Farrell sobre Sandoval, "pero es un bate zurdo que es probado y que tiene mucha oportunidad de tener gran impacto en nuestro equipo este año".

¿No compran esa idea? Por lo menos los Medias Rojas consiguieron en cambio a Sale, quien les da una mejor oportunidad que Sandoval que tener éxito en el mundo post Ortiz, incluso aunque eso signifique cambiar la manera en que ganan los partidos.